La industria española repunta menos de lo esperado en diciembre y es la más débil en Europa.


En esta nueva entrada, vamos a tratar una noticia de última actualidad que ha sido publicada el pasado 4 de enero de 2021 por El Economista y que hace ya casi un año que viene preocupándonos debido a la Crisis del Covid-19.
Aunque la industria manufacturera española no se verá tan afectada como las actividades de servicios por la crisis, el reto de la industria no solo será recuperar lo perdido en las dos últimas recesiones, sino hacerlo en un contexto de profundos cambios tecnológicos y productivos, los derivados de la doble transición ecológica y digital, que la actual crisis va a acelerar.
Los problemas no parecen encontrarse en una falta de capital físico, sino de capital humano y tecnológico, dos factores claves que en los balances de las empresas forman parte de los llamados activos intangibles. El papel de la política industrial es muy relevante, por las externalidades existentes en unos casos y por las economías de aglomeración en otros. Es el momento de realizar una apuesta por la industria y por los servicios avanzados, aprovechando también el apoyo y las orientaciones de los programas europeos diseñados para la recuperación
Según ha mostrado el índice de gestores de compra (PMI), la actividad industrial en España ha crecido menos de lo esperado en el último mes de 2020. Esto se debe, fundamentalmente, a que la segunda ola de la pandemia, que azota a España y al resto del mundo desde principios del pasado año, siguió afectando al sector de la industria. En concreto, el PMI ha sido de 51 puntos frente a los 52,8 estimados previamente; que según indican los especialistas, si es inferior a 50 implica contracción. 
Podemos decir que diciembre fue un mes agridulce para las manufacturas españolas, debido a que la producción aumentó pero solo de forma marginal. Además, la industria nacional española está sufriendo la presión por el aumento de los costes del mercado; registrando en diciembre la mayor subida mensual en casi tres años. 
Con todo, la actividad industrial de España fue la de menos eficacia en Europa en el último mes del 2020. Es cierto que la expansión solo superó las expectativas de los analistas en Reino Unido; las lecturas finales de los PMI manufactureros en el resto del Viejo Continente han sido mejores que en España. 
A día de hoy, el 48% de los directivos y empresarios califica de negativa la situación actual del sector y un 26% teme que empeore en los próximos meses. Aumentar la productividad e invertir en innovación son los aspectos en los que se van a centrar en mayor medida para aumentar su competitividad.









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